Lo Técnico, Lo Político y lo Técnico-Polítiico

16 enero 2016 Por jrodriguez

Resolver un dilema para avanzar

por Javier José Rodríguez. Director Línea de Investigación en Modelos de Gestión de la Política Pública – GISXXI Enero 2015

Cada vez más frecuente, escuchamos en los ambientes de trabajo: “ellos no entienden esto porque son técnicos y no políticos”, “hay que tomar una decisión política sobre esta información que elaboraron los técnicos”, “no me convocaron a esa reunión, porque es política y aquí me consideran técnico”, entre muchas más que pudiéramos listar. Es parte de un dilema que tiene un origen oscuro, para comprender mejor esta dicotomía entre lo técnico y lo político, hagamos un ejercicio de memoria ancestral.

¿Dónde aparece la técnica en la historia?, ¿que fue primero, la técnica o la política?, para responder a estas interrogantes, hay que profundizar en la antropología cultural y hurgar entre las más de 500 definiciones de cultura que existen y seleccionar la más apropiada para explicar el dilema. Por ahora hagamos un ensayo de memoria ancestral: El descubrimiento de como encender y conservar el fuego fue un hecho técnico y no político. Claro, a raíz de éste descubrimiento, nuestras noches se transformaron, teníamos calor y luz en ausencia del sol, reunidos y reunidas alrededor del fuego, de la gestualidad pasamos al lenguaje, nuestra curiosidad encontró una herramienta para ser transmitida de generación en generación, el poder se diversificó, ya no deriva sólo de la fuerza física y natural, si no también de la memoria, del conocimiento. Quienes custodiaban la memoria y los saberes de los grupos humanos primitivos, gozaban de consideración particular, en cierta forma el saber, les daba un estatus social reconocido, se hacían escuchar y eran consultados para tomar decisiones vitales para el grupo. Apareció la necesidad de mediación entre las formas de ejercer el poder, entre la fuerza física y violenta, y el poder de la memoria y los saberes, fue el momento en que apareció la política12.

Si bien primero fue la técnica y luego la política, es cierto que ambas son producto de las pulsiones que están a la base del que hacer humano; la satisfacción de las necesidades básicas y la convivencia digna, pacífica y feliz. Las pulsiones egoístas versus las pulsiones altruistas. La técnica, cual expresión de ambas pulsiones, es el producto de nuestra predisposición genética a la curiosidad. Nuestra curiosidad nos permite descubrir y organizarnos para saber más y para disfrutar equitativamente de los frutos del descubrimiento. Dicho de otra manera: la técnica mejora nuestras vidas y la política garantiza que todas y todos disfrutemos por igual de las mejoras, de los beneficios.

Al parecer hemos enucleado el deber ser, la realidad objetivo “vivir bien, con la mayor suma de felicidad posible”. Entonces, ¿porqué la realidad actual demuestra lo contrario?, ¿porqué nuestra sociedad refleja un comportamiento profundamente egoísta, como si fuera esa la única pulsión que mueve a la humanidad?. Nos urge poner el foco sobre esta tendencia social a la acumulación generalizada de cosas y saberes, para sí y al máximo para el propio núcleo familiar. Es un autoataque a las bases éticas de ésta revolución, bases que centran su imaginario en el ejemplo ético y comportamental del Comandante Chávez. Una sociedad como la nuestra, con semejante referente ético, no puede caer preda del pánico económico y al grito del sálvense quien pueda! El enemigo histórico ha desplegado una poderosa arma reaccionaria, en una continua guerra de baja intensidad psico-mediática, el acaparamiento, la especulación y la usura.

Estamos frente a un reto histórico trascendental. Es como descubrir como conservar el fuego y sucesivamente, entender como encenderlo. El planteamiento amerita que la técnica y la política se encuentren armónicamente en función de un mismo objetivo: “vivir bien, con la mayor suma de felicidad posible en socialismo”. El esfuerzo técnico es multidisciplinario para estudiar, comprender los procesos de acaparamiento – especulación – usura – extracción ilícita de bienes – la macro y micro corrupción desatada. Para enfrentar estos monstruos se necesita mucho conocimiento coordinado, una metodología que paute el trabajo y sistematice resultados para la análisis y la propuesta de políticas pertinentes, eficientes y efectivas. Aquí las y los técnicos deben ser muy políticos para individuar el foco crítico con certeza absoluta y plantear un abanico de soluciones lógicas.

Los políticos tienen una tarea muy ardua: armonizar las tendencias niiquilistas y enrumbar un proceso autopoiético de trabajo para el vivir bien y la consolidación del proyecto patrio. Para esto deben desplegar una compleja organización, que les permita llegar al mayor número de compatriotas posible, con resultados concretos, con un discurso unido a la práctica, con una solución para las dificultades cotidianas del pueblo, dejando, a su paso, un saldo organizativo popular, comunidades activadas, frentes activos en la transformación de la realidad hacia la realidad objetivo. El político debe ser más técnico, entender de metodología, comprender las herramientas estadísticas, debe concertar siempre entre pasado, presente y futuro. Pero llegó el momento de obrar más entre presente y futuro. En fin, la y el político deben concertar con el pueblo cual es la solución lógica más políticamente viable y ejecutarla, acompañarla y desarrollarla.

Es tiempo, entonces, que las y los políticos se hagan más técnicas y técnicos, al mismo tiempo que las y los técnicos se hagan más políticas y políticos. De ahí el despliegue formativo que inicia con fuerza en este 2015. Esto comporta, ir más allá del sistema de formación Simón Rodríguez del PSUV, es revisar en donde somos débiles, ¿en la informática, la historia, la economía?, ¿en pensamiento marxista, bolivariano, gramsciano?, entre otros. Hay que reforzar nuestras herramientas de educación popular, saber sistematizar y devolver los resultados a las comunidades. Hay que saber gestionar, procesos económicos y financieros, procesos de optimización, conocer de petroleo, rentismo, cadenas productivas. Hay que debatir sobre el proceso social del trabajo, sobre modelos equitativos de distribución de la riqueza, sobre la formación permanente y el alcance de las aspiraciones sociales de todas y todos. Absolutamente no debemos quedarnos en el estudio, es necesario actuar, ser ejemplo de hombre y mujer nueva. Hay que diseñar metodológicamente un sistema de victorias tempranas, que aplanen el camino hacia la transformación.

Por todo el país están diseminados grupos, colectivos, consejos comunales, centros de estudiantes, organizaciones obreras, campesinas, de género, juventud, culturales, de protección de los derechos económicos y podemos seguir categorizando. Lo cierto es que todas tienen algo que decir, tienen un aporte, un proyecto. Son emanación directa del Chavismo, de esa identidad que el imperio tanto teme y trata de destruir, pero que agrupa un ejercito de organizaciones de base únicas en el mundo. Si una importante cantidad de los militantes del Chavismo se activan coordinadamente con los planteamientos de un contraataque económico y cultural, en el despliegue de campañas masivas contra el acaparamiento, la especulación, el bachaqueo, el oportunismo. Al mismo tiempo de la promoción y demostración de resultados palpables de organización popular, de modelos de gestión extraordinarios y transformadores. El partido y las y los servidores públicos militantes pueden coordinar un esfuerzo decisivo, para formar y desplegar un militante chavista que se conecte con la realidad y las aspiraciones de 20 compatriotas, sistematizar esa información y actuar con políticas que impacten en la cotidianidad del pueblo. Llegaríamos a 15 millones de compatriotas con 750 mil militantes, números que para el chavismo no es difícil alcanzar.

En este 2015, estamos llamados a construir un monumento al Comandante, y ese monumento será la materialización de una sociedad socialista bolivariana del siglo XXI, de un modelo económico y político que pueda ser replicado en cualquier país del mundo. Es esa la contribución de la revolución para las generaciones futuras y para que la humanidad tome el curso de su emancipación del egoísmo y redefina su papel en el universo.

Descargar aquí


1Definición más popular en la web: La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad. La utilización del término ganó popularidad en el siglo V A.C., cuando Aristóteles desarrolló su obra titulada justamente “Política”.

2Para la Real Académia, el concepto es muy vago y anacrónico: político, ca.

(Del lat. politĭcus, y este del gr. πολιτικός).

  1. 1. adj. Perteneciente o relativo a la doctrina política.

  1. 2. adj. Perteneciente o relativo a la actividad política.

  1. 3. adj. Cortés, urbano.

  1. 4. adj. Cortés con frialdad y reserva, cuando se esperaba afecto.

  1. 5. adj. Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado. U. t. c. s.

  1. 6. adj. Denota parentesco por afinidad. Padre político (suegro) Hermano político (cuñado) Hijo político (yerno) Hija política (nuera)

  1. 7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

  1. 8. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.

  1. 9. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.

  1. 10. f. Cortesía y buen modo de portarse.

  1. 11. f. Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.

  1. 12. f. Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.