La inflación es el producto de un proceso cultural arraigado

16 enero 2016 Por jrodriguez

Las herramientas para hacer frente a éste flagelo de la guerra económica, tienen que ser de gran impacto en la conciencia, en Venezuela la inflación no es un fenómeno económico es una aberración cultural del capitalismo rentista.

por Javier José Rodríguez. Director Línea de Investigación en Modelos de Gestión de la Política Pública – GISXXI. Abril 2015

Todas y todos escuchamos miles de voces alzadas contra el modelo capitalista rentista de nuestra economía, pero nos detenemos poco a analizar sus consecuencias. Entre las más nefastas están: el sistema mercantil importador, la exacerbación del intermediarismo y la especulación como sistema de formación de los precios. Éstas tres consecuencias se autoalimentan recíprocamente. Al tener siempre gran disponibilidad de dólares que produce el estado a través de la renta petrolera, la primera opción es importar, es más fácil que producir, no hay que manejar infraestructura ni activos, sólo adquirir servicios de transporte y comercialización. Al llegar la enorme cantidad de productos a nuestros puertos se activa una serie de intermediarios, que en medio a las complicaciones burocráticas y a la corrupción imperante de la sociedad, se estructuran como alcabalas de control del flujo de los bienes hasta las y los usuarios finales, cada alcabala representa un incremento de los precios originarios. Es aquí donde se despliega el factor especulador, si como no hay cultura productiva en el país, los precios no se forman por estructuras de costos, bien sí, por comparación y oportunidad. Entonces si en la alcabala 1 los sobornos y los márgenes de ganancia aumentan, en cadena, aumentaran los precios a cada alcabala de intermediación que le sigue. Al final del proceso, los precios llegaran a ser hasta 500 veces el deber ser.

Por eso es que en Venezuela es el único país donde todo aumenta más allá de su naturaleza, por ejemplo, la electrónica por su naturaleza tiende a disminuir de valor debido a su elevado nivel de obsolescencia tecnológica, cada 6 meses se dobla la potencia de cálculo de los procesadores, eso hace que los precios caigan, en condiciones normales. En nuestro país, la electrónica cuesta más y más, y los productos en venta son siempre los más obsoletos respecto a los verdaderos adelantos, esto quiere decir que quienes importan computadoras, compran los desechos tecnológicos y nos los venden a precio de la última innovación, multiplicando exageradamente los márgenes de ganancia.

Cabe preguntarnos, ¿Como es posible que los precios sigan aumentando sin razones económicas y siempre hayan compradores? ¿No hay un límite?.

Esta interrogante nos llevó a estudiar, como se comportan los sectores económicos ante los acostumbrados aumentos del salario mínimo que anualmente, el gobierno bolivariano anuncia los primeros de mayo, y que tienen efecto inmediato al 30 de mayo una porción y el restante en septiembre. En otras palabras, ¿como se comportan las pulsiones especuladoras ante una mayor disponibilidad de ingresos para la clase trabajadora?

Revisando el histórico del Índice Nacional de Precios al Consumo, elaborado por el BCV, notamos que los sectores económicos que presentan una mayor variación intermensual en los precios aplicados al pueblo son: Transporte, Alimentos y bebidas no alcohólicas, Bebidas alcohólicas y tabaco, Restaurantes y Hoteles, Calzado y Vestido. En síntesis, los sectores que mayormente afectan la clase trabajadora.

Histórico del Índice Nacional de Precios al Consumo

Grafico-GIS-originalPeq

Fuente: BCV

Visualicemos el gráfico, veremos que por lo general las variaciones mayores de los precios se dan en correspondencia de los meses de Abril-Junio, Agosto – Octubre y tradicionalmente en diciembre. Los precios aumentan generalmente cuando la clase trabajadora dispone de mayor liquidez. Basta un anuncio de aumento para que los precios empiecen a subir mágicamente. Si la demanda no se ha activado aún, o sea, la clase trabajadora aún no dispone del aumento para sus gastos si no hasta junio, ¿porque los precios empiezan a aumentar desde abril?. En el gráfico vemos un tándem con un patrón casi coordinado, aumentan alimentos, siguen restaurantes, bebidas alcohólicas, transporte y en fin calzado y vestido. Cada iniciativa de proteger el poder de adquisición de la clase trabajadora, la clase especuladora la desvanece en menos de 2 meses. Peor aún, y significativo para la guerra económica, desde el 2012 los aumentos son desproporcionados y la coordinación del tándem cada vez más perfeccionada. Hay que notar una particularidad, los precios de vestido y calzado de diciembre 2013, no aumentaron vertiginosamente y los demás sectores frenaron las pulsiones especuladoras. Eso fue el efecto de la acción de gobierno con inspecciones y ventas directas en el rubro calzado. Recordamos el dakazo con añorancia. Recordamos también la actitud del pueblo, la respuesta fue, un frenesí de colas y de primero compro yo!. Bueno esto nos lleva al origen de nuestro discurso, la inflación es un proceso cultural en Venezuela, se alimenta de pulsiones egoístas muy arraigadas en el pueblo y amplificadas como producto de la cultura rentista e improductiva. Un particular de ese noviembre-diciembre 2013 era que paseando por sabana grande, en las colas no estaba la clase trabajadora, puesto que en los horarios de las colas, la clase trabajadora estaba trabajando, sin embargo las colas eran interminables, familias enteras. Era otra clase la que se beneficiaba, una clase que es producto del rentismo capitalista y que es dominada por su valores perversos, es la clase del microcomercio ilegal, lo que hoy llamamos, bachaqueros y que con irruencia, afirman el modelo rentista y sus consecuencias, la improductividad, el intermediarismo y la especulación. Me viene a la mente una frase de Lenin en Estado y Revolución: “El Estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables.” Ese pueblo llano, proletario, que descubrió el bachaqueo como medio de subsistencia, no se confronta como clase a la burguesía dominadora y tutora del modelo capitalista rentista parasitario, que generó por un siglo, se constituye como clase que imita el mecanismo mercantilista especulador, a una escala dolorosa para la revolución. Se constituye en la última alcabala de la especulación intermediaria, contra su propia clase. No lucha, aprovecha la oportunidad, los errores, las debilidades y la falta de firmeza en materia de políticas económicas. Es un producto cultural de la guerra económica y como producto cultural, es muy difícil de transformar, pero no es imposible. El pueblo salva al pueblo, el pueblo debe curarse de esta aberración cultural que nos lleva a imitar al enemigo explotador.

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