De los precios, el rentismo y las mentiras

15 enero 2016 Por jrodriguez

rescatemos la economía y su carácter popular

por Javier José Rodríguez, Marzo 2014

Los precios representan la variable económica que nos afecta más. Si nos detenemos un momento a comprenderlos mejor, nos daremos cuenta que ellos regulan una buena porción de nuestras vidas, ellos nos influencian cada vez que tomamos decisiones de compra, o hacemos planes para nuestro futuro, la sociedad de clases está signada por la capacidad que tenemos de adquirir cosas, lo que quiere decir que los precios establecen también relaciones de poder entre la gente. Y es que su invención resolvió, o pretendió resolver, un gran dilema para la humanidad: ¿cómo podemos unificar un criterio de cambio representativo del valor de las cosas? ¿Cuantas tortas de casabe corresponden para adquirir un pescado grande? Cuando el trueque no pudo dar más respuestas a la complejidad social alcanzada por la humanidad, se inventó la moneda y con ella, los precios o valor de cambio relativo al valor del material de la moneda.

He aquí, uno de los grandes misterios, ¿quien definió el valor del oro, la plata o el cobre?. Algunas de las primeras monedas tuvieron una composición estándar, como es el caso del dracma emitido en Atenas en el siglo VI a.c., con un contenido en torno a los 65-67 gramos de plata fina1, o como la moneda china, qian, de cobre, aparecida en el siglo IV a.c. y que se mantuvo como moneda oficial durante dos mil años. Sin embargo, en occidente, las monedas siempre se limaban o recortaban para sacar el metal precioso que contenían por lo que las autoridades que las emitían estaban tentadas a rebajar la acuñación asegurándose beneficios a corto plazo al reducir el contenido de metales preciosos, o sea, el valor de cambio de ese material, se imponía y se manipulaba artificialmente. Fue así que aparecieron las monedas de baja calidad de bronce o cobre y, de hecho, dinero fiduciario cuyo valor dependía principalmente del número de monedas de oro o plata por las que se podían intercambiar (del latín fiducia: fe, confianza). Las monedas de oro y plata solían circular fuera del país que las emitía dado su valor intrínseco; así, el peso de plata español, cuyo material provenía de las minas del Perú y de México, se convirtió en una moneda de uso corriente en China a partir del siglo XVI.

Podemos ver entonces que tras el valor de cambio de una moneda, o el precio, esta una decisión tomada por alguien y que todas y todos aceptamos. El problema ahora es entender, ¿porque la aceptamos si no hemos sido consultados al respecto?, volvamos al ejemplo del casabe y el pescado, si para hacer el casabe tengo que sembrar la yuca, cosecharla, pelarla, rayarla, exprimirla, extenderla en el budare y cocinarla, luego envolver el casabe y transportarlo hasta el sitio donde venderlo; para el pescado, tengo que salir temprano en lancha, echar la ataraya para capturar los peces, luego llevarlos a la orilla y venderlos. Entonces, ¿porqué una torta de casabe cuesta menos que un pescado? Y la pregunta más terrible y devastadora que vendría natural hacerse: ¿porqué hacer casabe si pescar es mas rentable?. Si todas la personas actuaran de la misma manera, todas empezarían a pescar, y el producir casabe y toda la carga cultural que eso comporta, desaparecería, afortunadamente hay gente que hace resistencia cultural. Volvamos a nuestro razonamiento; Si pescar es mas rentable, la mayoría estará tentada de hacerlo, trabajamos medio día, ganamos más y con el excedente podemos comprar todo lo que se nos ocurra, no es necesario producir nada, los botes de pesca, los podemos mandar a hacer y traerlos de otro país. Imaginemos una sociedad que toma este rumbo, los valores edonistas predominarían, vivirían prácticamente de una renta, hasta que un día, por alguna razón, no tuviéramos más peces que pescar. ¿que pasaría con ese pueblo tan dependiente?, bueno todo depende si esa renta, mientras se mantuvo con un flujo constante, fue invertida en formación de talentos capaces de producir y perfeccionar la propia tecnología, en una infraestructura que agilice la diversificación productiva y garantice el vivir bien del pueblo, en síntesis, que la inversión haya sido orientada hacia la independencia, entonces ese pueblo pudiera superar cualquier crisis y reinventarse.

Inverosímilmente, en nuestra patria se dio un proceso similar, pasamos de ser una economía cacaotera, cafetalera, algodonera y pesquera, para convertirnos en una economía rentista petrolera. En este país la existencia del petroleo se conocía desde siglos, pero cuando los hijos del tío Sam comprendieron el potencial del “excremento del diablo”, posaron sus ojos sobre Venezuela y desde ahí todo cambió. Cipriano Castro aprobó un nuevo Código de Minas para la Nación el 23 de enero de 1904, estableciendo así el principio que el presidente de la República obtenía facultad plena para administrar y otorgar concesiones petroleras sin necesidad del consentimiento del Congreso, sólo otorgó 4 concesiones durante su gobierno. Esto porqué, ya desde 1883 las empresas explotadoras de petróleo operaban en el país2, tras las concesiones libertinas que entregó la oligarquía de la época, y las ingentes prebendas que recibían por entregar la soberanía a espaldas del pueblo.

Lógicamente, en plena escalada imperial, éstas empresas del norte empezaron a financiar levantamientos militares contra Castro. Cuando el Presidente expropió la New York and Bermudez Co, le cayó toda la fuerza del imperio en expansión. El resultado fue, en 1908, Juan Vicente Gómez reemplazó a Castro con una sanguinaria dictadura. En los siguientes años, Gómez dio vida a una política de otorgamiento de concesiones a venezolanos, que en su mayoría fueron adjudicadas a sus amigos más cercanos, quienes de inmediato las renegociaron con las compañías petroleras extranjeras que poseían la tecnología necesaria para poder explotarlas. Pudiéramos afirmar que éste hecho histórico fue el nacimiento de la burquesía rentista parasitaria actual.

Sucedió lo inevitable: el tradicional proceso de acumulación por des-posesión, implantado en toda América Latina, un Estado entreguista da en concesión las tierras a quienes no las trabajan, para desplazar a los que la trabajan a los centros de producción (minera, petrolera o pseudo industrial) como mano de obra barata. Un nuevo modelo de colonización, con sueño y todo, se implantó: -trabaja duro para mí para que puedas vivir como yo, las cosas que te sirven para que te parezcas a mí te las vendo a un óptimo precio yo-. Ahora, ¿que pasó con eso del valor de cambio? ¿será verdad que eso del equilibrio entre la demanda y la oferta determina libremente el precio de los productos?, bueno, démosle lectura a este breve recuento histórico, y proyectémonos al hoy. Venezuela desde 1908 es un país rentista petrolero mono productor, importador, sólo desde la llegada del Comandante Hugo Chávez, es un gobierno del lado del pueblo, tratando de revertir esa suerte hipotética del pueblo de pescadores que se queda sin peces. En el contexto de aprovechar el flujo constante de la renta para construir futuro, ¿cual es el rol que debería tener esa burguesía de ayer, que construyó su riqueza vendiendo la soberanía del país?. Si el futuro es de todas y todos, incluso ellos, pienso que lo más inteligente es arrimarle al mingo, diversificar sus medios de ingresos improductivos hacia proyectos de sustitución de importaciones, trabajar de la mano con el Estado en su afán de garantizar una patria independiente y soberana para las generaciones futuras, en fin, tener conciencia patria, mirar hacia dentro y encontrarse con nuestra cultura. Al contrario, nuestra burguesía, o la mayoría de ella, se da a la tarea de conspirar contra el Estado y el proyecto popular revolucionario, usa su dominio comercial para lanzar el ataque a favor de los intereses imperiales. Este ataque lo hace a través de los precios de los productos, contradiciendo las leyes económicas inventadas por sus líderes imperiales, inventando un mercado ilegal de divisas donde las cotizaciones del dólar, responden a factores de desestabilización y no a las famosas leyes económicas de demanda y oferta. Una vez más, minorías organizadas para dominar mayorías, toman decisiones que afectan a todas y todos, para obtener beneficios personales. Sólo que en este caso, ¿que beneficio están teniendo?, las continuas derrotas electorales y la imposibilidad de re-adueñarse de la renta petrolera, ha llevado a un pequeño sector de esta oligarquía a iniciar una escalada de violencia fascista que tampoco les funcionó.

Pero hay una constante histórica en todo esto, el instrumento a través del cual, acumulan riqueza y presiona la voluntad del pueblo es el precio. Para resistir y seguir construyendo futuro, el estudio de la economía no puede seguir siendo un privilegio de los técnicos, el pueblo tiene que apoderarse de esta ciencia social que nació para explicar el valor material de las cosas, el como distribuir equitativamente la riqueza producida por todas y todos, y que esta a la base de decisiones estratégicas para obtener la mayor suma de felicidad posible.

1Greek coins and their values de David R. Sear

2Domingo F Maza Zavala, La vida Económica en Hispanoamérica, tomo 25 Historia General de América, Academia Nacional de la Historia de Venezuela. p. 110-115

 

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